Mira, esto no tiene nada que ver con tu gusto "raro".
El otro día fue el cumpleaños de mi amiga Moni, la mujer que muchos describen como "la primera persona que me hizo disfrutar realmente del ejercicio"... En una de nuestras conversaciones al azar, la escuché decir que quería algo para decorar su habitación (o tal vez yo me lo inventé). De cualquier manera, terminé dándole un camino de mesa para su cumpleaños, para colgarlo encima de su cabecera. Esto probablemente fue una invención completamente mía, porque no es como si ella hubiera dicho eso exactamente. Pero así funcionan las relaciones: básicamente un juego interminable de teléfono descompuesto.
Para abreviar la versión larga: dos años después, Moni me envía una foto de una pared vacía con un cuadro dibujado en ella, mostrándome exactamente dónde había decidido que debía ir: un espacio no más alto que una persona promedio. En otras palabras, un espacio vertical.
Yo, recordando que esa pieza era horizontal, le pregunté cuidadosamente si eso era correcto. Ella respondió: "sí, el arte es arte, y se ve hermoso, no hay necesidad de torcer el cuello para verlo correctamente".
Insistí. Le dije que el camino que tenía era horizontal, que no se vería como ella se lo imaginaba.
Ella lo devolvió. Le envié uno vertical. Ella lo colgó y quedó hermoso.
A veces no necesitas convencer a nadie de nada. Solo necesitas la pieza correcta para el espacio correcto.
En Lanna-Ha, encontrarás caminos de mesa en ambos formatos: horizontal y vertical. El mismo bordado Otomí, el mismo trabajo artesanal, una forma diferente de vestir tu pared.
Si tienes un espacio vacío y no sabes qué hacer con él, aquí tienes tu respuesta.