¿Es un mal momento para pedirte que hagas esto? No siempre sabemos cómo nos sentiremos más tarde, pero hoy siento que hay algo que noto cada vez que ocurre una tragedia. Durante los primeros días, los titulares dominan las noticias, las campañas de donación se llenan y las redes sociales se inundan de mensajes de apoyo a Venezuela. La respuesta es generosa, sincera y necesaria.
Pero también es temporal.
Mientras el resto de nosotros volvemos a nuestras rutinas normales, las familias que lo perdieron todo apenas están comenzando las suyas. Reconstruir un hogar, un negocio o una vida no sucede en una semana. Ni siquiera sucede en un mes. A veces lleva años.
Mientras observaba las secuelas del reciente terremoto en Venezuela, un pensamiento se quedó conmigo: quizás la ayuda más significativa aún no ha llegado. La primera ola de apoyo está impulsada por la emoción. La segunda depende de algo mucho más difícil: nuestra capacidad de recordar.
Así que me gustaría hacer una sugerencia sencilla. Si ya has donado, gracias. Pero antes de seguir adelante, abre tu calendario y ponte un recordatorio para dentro de un mes. Cuando los titulares hayan desaparecido. Cuando las redes sociales hayan pasado a otro tema. Cuando casi nadie hable ya de estas familias.
Cuando aparezca ese recordatorio, haz la misma pregunta de nuevo: ¿Cómo puedo ayudar hoy? Tal vez sea otra donación. Tal vez sea compartir un esfuerzo de ayuda de confianza. Tal vez sea simplemente recordar a los demás que la recuperación aún está en curso. El segundo acto de generosidad puede importar incluso más que el primero, porque llega cuando el mundo ha dejado de prestar atención.
P.D.
Cuanto más lo pensaba, más me daba cuenta de que así es también como protegemos nuestras raíces. No perdemos nuestra identidad de la noche a la mañana. Se desvanece silenciosamente cuando dejamos de tomar pequeñas y conscientes decisiones para mantenerla viva. La compasión funciona de la misma manera. No se mide por un momento emocional, sino por nuestra voluntad de volver, incluso después de que todos los demás hayan seguido adelante. ¡Te recordaré más tarde, incluso si lo borras una y otra vez!, ¡pero sé que no lo harás! ¡MUCHAS GRACIAS!
